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Dios en nosotros: El ministerio de la reconciliación

14 oct
3 min de lectura

«Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados. Y nos encargó a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: “¡Vuelvan a Dios!”. Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo».— 2 Corintios 5:19-21


La reconciliación es el corazón del evangelio. Como seguidores de Jesús, debemos trabajar para traer reconciliación a nuestro mundo, y la iglesia debe tomar la iniciativa en esta labor en su nombre. En este pasaje, el apóstol Pablo nos señala el fundamento de esa obra: la reconciliación entre la humanidad y Dios. Por medio de la obra de Cristo en la cruz, podemos ser reconciliados con Dios. ¡Estas son las buenas noticias!


Hace unas semanas, después de predicar en la iglesia The Ark de Redlands, invité a quienes quisieran recibir oración a pasar al frente. Varias personas se acercaron para recibir oración y ánimo. Gina, una integrante del equipo de alabanza, bajó de la plataforma y fue a buscar a su amiga Shira para llevarla al frente.


Aquel día había muchas necesidades importantes, pero Gina compartió algo especialmente significativo: esa era la primera vez que Shira visitaba The Ark, y ella quería aceptar a Jesús. Mientras conversábamos, supe que Shira había atravesado muchos días difíciles y que ahora estaba lista para seguirlo. Oramos juntas, y Shira recibió a Jesús, aceptando su gracia y rindiendo su vida a su señorío. Fue uno de los momentos más significativos de los que he tenido el privilegio de ser parte.


En ese momento, las palabras de Pablo cobraron vida. Gina fue una embajadora de Cristo al llevar a su amiga a Jesús. Shira recibió la gracia de Dios y fue reconciliada con Él gracias a lo que Jesús ha hecho. Y yo tuve el privilegio de extender su invitación: «¡Vuelvan a Dios!». No hay mejor noticia que pudiera compartirles sobre lo que está sucediendo en el Distrito Nazar eno del Sur de California.


Sé de todo corazón que momentos como este están ocurriendo en muchas de nuestras iglesias de SoCal. Quiero que sigamos enfocándonos en lo que más importa. Nuestra declaración de misión lo expresa claramente: Las personas perdidas y quebrantadas le importan a Dios. Las personas perdidas y quebrantadas nos importan a nosotros.


Este año, estamos destacando momentos que reflejan «Dios en nosotros»: ocasiones en las que su presencia y su obra se hacen evidentes en nuestras iglesias y en la vida de nuestra gente. Ya he escuchado muchas historias de cómo Dios está obrando durante los cultos y en situaciones cotidianas, dando gloria a Cristo. Estas son hermosas muestras de «Dios en nosotros».


Estamos orando por cada iglesia, pastor, líder y congregación de nuestro distrito. Nuestra oración es que sigamos proclamando el mensaje de la reconciliación: por medio de la fe en Cristo, nuestros pecados ya no cuentan en nuestra contra. ¡Gracias a Él, podemos ser verdaderamente libres!


En los próximos meses, esperamos lanzar la Iniciativa de Iglesias Fructíferas (Fruitful Church Initiative), con el propósito de acompañar a las iglesias y a los pastores mientras seguimos invitando a las personas a volver a Dios. Esperamos compartir más información y novedades en los próximos meses.


Mientras escribo estas líneas, nos estamos preparando para reunirnos con aproximadamente 100 pastores y sus cónyuges en nuestro retiro anual de pastores y cónyuges. Gracias por orar por nuestro tiempo juntos. También estamos orando por quienes no podrán asistir y queremos que sepan que son profundamente valorados.


Las palabras de Pablo en Filipenses 1:3-5 expresan mi gratitud hacia ustedes: «Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. En todas mis oraciones por todos ustedes, siempre oro con alegría, por su colaboración en el evangelio desde el primer día hasta ahora».


Gracias por su fiel y fructífero servicio en el nombre de nuestro Señor Jesús. Al mirar a nuestro distrito, ¡veo a «Dios en nosotros»!


Bendiciones,


Shawn Siegfreid

Superintendente Distrital

Distrito Sur de California del Nazareno

 
 
 

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